Los tipos más frecuentes de cáncer en la niñez y adolescencia son:

  1. Leucemia aguda
  2. Tumores del sistema nervioso central
  3. Linfoma
  4. Tumores del riñón
  5. Neuroblastoma
  6. Tumores óseos
  7. Cáncer de los tejidos blandos
  8. Retinoblastoma (cáncer en el ojo)

En las leucemias, las invasiones de las células malignas ocurren en la medula ósea. El niño está sujeto a infecciones, tiene sangrados y sienten dolores óseos. En el retinoblastoma, el “reflejo de ojo de gato” es una señal importante, o sea, el blanqueamiento de la pupila cuando en exposición a la luz. En ese caso, es común la fotofobia (sensibilidad a la luz) o estrabismo (mirar vesgo). Ese cuadro ocurre generalmente en niños menores de tres años.

En lo que se refiere al aumento de volumen o surgimiento de masa en el abdomen, como el tumor de Wilms, él afecta los riñones, tórax y pelvis, por ejemplo. Los que se originan en los huesos(osteosarcomas) son tumores sólidos y pueden manifestarse por la formación de masa visible o imperceptible, causan dolor en los miembros y, en la mayoría de los casos, es más frecuente en adolescentes. Aquellos localizados en el sistema nervioso central (cerebro), además de causar dolores de cabeza, vómitos, cambios motores, presentan cambios de comportamiento y parálisis de nervios.

Observación: esas señales y síntomas pueden estar relacionadas al cáncer, pero no significan exactamente que su hijo tiene cáncer. El niño o adolescente debe ser atendido muy pronto por un pediatra.