Los primeros síntomas del cáncer, como cansancio, irritabilidad, dolores y fiebre no son específicos y parecen con aquellos de enfermedades comunes. Les posible sospechar el cáncer cuando esos síntomas persisten o cuando un examen médico revela algunas señales, como la presencia de ganglios linfáticos, aumento del hígado y del bazo.

Los médicos solicitan varios exámenes como análisis de la sangre, radiografías, ultrasonidos, tomografías para aclarar el problema. A través de la observación de los tejidos del cuerpo al microscopio y otros exámenes laboratorios se diagnostica el cáncer.

Cuando se confirma la existencia del cáncer, otros exámenes permiten determinar se él está restricto a un solo sitio o esparcido por el cuerpo. Eso es lo que llamamos estadificación. Es importante determinarlo para planear y abalizar la respuesta al tratamiento.